Errores del hombre bailando salsa

Cosas que hemos de evitar cuando estamos aprendiendo a bailar salsa.
Lo que hace el hombre bailando salsa.

En los años que llevo bailando y viendo bailar a la gente, he observado que tanto hombres como mujeres, en la mayoría de los casos, solemos caer en los mismos errores.

Os hablaré de los que me llaman más la atención en los hombres, en los cometidos por los mismos.

Otro día os contaré cuáles son los errores femeninos más frecuentes.

Volvamos al hombre:

  1. La inseguridad. Cuando digo que vivimos anclados en el siglo XIX, creo que me quedo corta. Es curioso ver cómo a estas alturas son muchos los hombres que se sienten reacios a esto del baile, porque culturalmente es algo poco masculino. Es normal que las mujeres bailen, pero que lo haga el hombre aún resulta un tanto extraño. Pienso que quizá por eso el hombre llega a clase inseguro, con complejos. Me diréis que igual que las mujeres. Pues no, yo pienso que ellos vienen peor. No todos, por supuesto. Y además, suelen creer que a ellos no se les da bien. Y una se da cuenta después de una y otra clase, que a la mayor parte se les da mucho mejor de lo que imaginan.
  2. El uso incorrecto de la fuerza. Es muy frecuente que los chicos tiren de la mujer en salsa con demasiada fuerza. Ellos aprenden que son quienes deben guiar a su pareja y a veces el resultado es que se lo toman demasiado en serio y fuerzan a la mujer a hacer los movimientos que se le indican. Yo recomiendo que tengáis cuidado con los tirones porque puedes desestabilizar a la chica, sobre todo en los giros, y acabar con ella en el suelo. En el otro extremo están los compañeros que no ejercen fuerza alguna sobre la mujer, de modo que ella tiene que hacérselo todo sola. Y la verdad es que en ciertos momentos, hacer algunos giros sin un impulso previo es bastante complicado. La clave está en encontrar el término medio, cosa que me consta que no es nada fácil y que sólo se aprende con el tiempo y la práctica.
  3. La rigidez de las manos. No es la primera vez que me lastiman muñecas y brazos en clase, cuando algunos compañeros aprietan demasiado mis manos en los giros. Como dice mi profesor Antonio, en salsa, las manos deben deslizar entre las de tu pareja como si tuvieran agua y jabón: si aprietas demasiado, la pastilla sale disparada y si aflojas, se te cae. Si las manos del hombre están demasiado relajadas, acaban dejando escapar a las de la mujer, de modo que no pueden guiarla. Pero prefiero mil veces eso, a las manos atenazadas de algunos compañeros que no aflojan en ningún momento a pesar de que tus muñecas se están doblando en una torsión imposible… En esos casos grito un poco y les digo que me suelten. De lo contrario, acabaría con una lesión. Si una mujer tiene que girar 360 grados sujeta de tu mano, tienes que acompañar ese movimiento con tus dedos y tu muñeca. Si eres hombre y lo que haces es pinzar sus dedos como si fueras un cangrejo, acabarás rompiéndole una articulación a tu pareja.
  4. La falta de ritmo. Por lo general, las mujeres tienen más facilidad para llevar el ritmo de la música. A los hombres suele costarles más. O van muy rápido o van muy lento, o van a una velocidad totalmente distinta de la que lleva la música. Las canciones no están sonando para ambientar la academia ni el local de salsa al que vayas, como creen algunos. La música tiene unos golpes periódicos (ritmo) que tienes que seguir con tus pies mientras bailas. Eso que es tan fácil de decir, es bastante complicado en la práctica, pero lo adquirirás con el tiempo y precisamente con eso: con la práctica.
  5. La ansiedad. Observo en clase que los hombres están inquietos y nerviosos, siguiendo las instrucciones del profesor. Cuando el profesor va cantando las figuras, la mayoría de los hombres se adelantan en su ejecución. Por ejemplo: una pareja está haciendo el paso básico y el profesor dice en un momento dado “aspirina” (es una vuelta que la mujer hace hacia su derecha). En cuanto oyen en clase las dos primeras sílabas, casi todos los compañeros empujan a la mujer para que gire. Pues no. Tienes que relajarte. Bailar no es una carrera contra reloj y cuanto antes cumpla con la coreografía, mejor lo hago. Cada paso tiene que entrar en su debido momento y cuando quieres que la mujer haga una aspirina, tienes que esperar a que ella pise con su pierna izquierda delante, que es el mismo instante en que tú llevarás tu derecha detrás. Si haces la aspirina en cualquier otro momento, no saldrá bien ni será correcto.
  6. La pasividad. Las mujeres tienen casi siempre una facilidad natural para esto del baile. Así que ellas suelen aprender mucho antes. Eso conduce a que muchos hombres se acostumbren a no llevar a la mujer, dejando que sea ella la que prácticamente ejecute la figura sola. El hombre se limita a hacer básico, levantar un poco los brazos y poco más. Visto desde fuera, parece incluso que la pareja baila bien. Pero en realidad, él no ha hecho nada. El hombre en el baile es quien guía a la mujer, y tiene que imprimirle la fuerza necesaria para que gire, marcarle el paso y llevarla en la dirección que él decida.

Por supuesto, hay otros errores, pero he aquí algunos de los que yo veo con más frecuencia.

Autor: Vanesa.

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